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Algunas reflexiones sobre el distanciamiento social en Asia

Actualizado: 5 de sep de 2020


Shanghái, enero 2020 - Edificio decorado para celebrar el Año Nuevo Chino

Por Rosana Calello


Desde hace unos meses se habla de distanciamiento social como uno de los pilares para reducir el contagio, tuvimos que reducir besos y abrazos, el apretón de manos, eliminar las visitas, mantener los dos metros de distancia en negocios, evitar los espacios cerrados por más de 15 minutos, etc.


Pero no todas las culturas tienen que reeducarse de la misma manera, en muchos países en Asia, por ejemplo, no se acostumbra el contacto físico entre personas, ni siquiera aun dentro del seno familiar. Nada de besos ni abrazos con desconocidos, nada de apretón de manos en la esfera comercial. Una pequeña inclinación de cabeza indica respeto en China, inclinación que se acentúa en Japón y en Corea.


Otra costumbre generalizada en Asia de higiene es la de no entrar a una casa con zapatos, estos se retiran ya sea en el portal de la casa o al entrar cuando uno pasa a ponerse las pantuflas o sandalias especiales para eso, habiendo incluso pantuflas para las visitas.


En Japón incluso es común descalzarse al entrar a un restaurante en cuya entrada hay algún mueble donde cada cliente deja sus zapatos hasta que se retira. Sino en numerosos países asiáticos como Tailandia o Indonesia, hay que dejar el calzado antes de entrar a un templo.


No se entra a la casa con los zapatos que se usaron en la calle

Si uno presta atención a las series coreanas, se aprecia en hospitales o lugares de trabajo, el uso de pantuflas o sandalias durante los horarios de trabajo.


En China, al entrar a una casa (por ejemplo, un plomero o cuando uno visita una casa con motivo de alquiler o compra) es muy común que las personas lleven en sus carteras o bolsillos pequeñas bolsitas de plástico elastizadas para cubrir con ellas los zapatos y no ensuciar el interior de una propiedad durante una visita y si eso no fuera posible, entonces uno se descalza y visita la casa con medias.


Por otra parte, el uso de los tapabocas o barbijos era habitual con anterioridad a la pandemia en algunos países asiáticos, ya sea con las máscaras N95 para protegerse de los altos niveles de contaminación del aire, como el uso de barbijos comunes para circular en medios de transporte público o en lugares públicos. A eso se le suma el uso generalizado en muchos lugares cerrados de filtros de aire, tanto en casas como en lugares de trabajo, como consecuencia de la contaminación del aire urbano y que hace que sea una práctica común tener aplicaciones que informan sobre los niveles de polución y los contaminantes.


La importancia de las aplicaciones como medio de pago y de rastreo de personas

Un último punto por considerar es el éxito de aplicaciones de pago electrónico en China y la facilidad en la manipulación e implementación que erradicó prácticamente el dinero en efectivo, incluso para las pequeñas compras cotidianas. Para ilustrar baste pensar que en ciudades como Shanghái mercaderes ambulantes e incluso los pocos mendigos que circulan tienen un código QR donde se puede pagar o dar dinero. Es decir, la gran mayoría de los chinos está digitalizado independientemente de la posición socioeconómica o cultural, reduciendo la circulación del dinero y, por ende, disminuyendo las vías de contagio. De cualquier manera, el gobierno chino eliminó todo el dinero impreso que estaba en circulación en las zonas infectadas por si hubiera sido un medio de transmisión.


Las medidas tomadas en el este asiático tienen efecto por dos razones: la primera es que las sociedades valoran el bienestar del colectivo por sobre el individual y la segunda es la obediencia a la autoridad.


Para concluir, en la actualidad la distancia social en China, donde la circulación del virus está más controlada se garantiza a través de una aplicación llamada código de salud que todo ciudadano tiene obligación de instalar en su celular. Ella funciona como un código de tres colores: verde, amarillo y rojo. Al entrar a cualquier espacio público o privado (casi todas las residencias tienen una valla con un guardia) las personas tienen que mostrar su código. Solo podrán circular quienes tengan el código verde. Esa aplicación hace un rastreo de los lugares visitados y si en algún momento se detecta un caso de Covid, la aplicación va a mostrar todos los lugares visitados por el paciente en el último tiempo y todas aquellas personas que hayan estado en los mismos lugares, verán cambiado el color en su aplicación de verde a amarillo. Esas personas a su vez verán su movilidad afectada y deberán testearse y en caso en el que se detecte el virus el color será rojo, en cuyo caso deberán tener un aislamiento total.

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